Mucho antes de ser mamá, la vida ya me había acercado al mundo de la diabetes. En ese momento no lo entendía. Después, todo cobró sentido.
En mis años de juventud, antes de tener hijos, mi primer trabajo fue en un laboratorio médico muy importante. Fui asignada al área de Diabetes Care. Y aunque en ese momento no lo sabía, esa experiencia iba a convertirse años después en una antesala de mi propia historia.
Allí viví algunos de mis mejores años laborales. Me tocó estudiar, aprender y conocer mucho más a fondo esta enfermedad silenciosa. Trabajé de la mano con personas con diabetes de todas las edades y terminé tomándole un cariño enorme a ese mundo. Lo que entonces era solo trabajo, con el tiempo se convirtió en una especie de preparación para algo más personal.
Cuando llegó mi diagnóstico de Diabetes Gestacional, sentí que todo lo aprendido tenía un nuevo significado. Era como si la vida me estuviera poniendo frente a mi examen final. Todo lo que alguna vez había explicado, acompañado o enseñado a otros, ahora me tocaba vivirlo en carne propia. Ya no se trataba solo de saber. Se trataba de sostenerme, de aplicármelo a mí misma, de convertirme en mi propia maestra y también en mi propio ejemplo.
De ese proceso, del esfuerzo, del sacrificio y de una barriga creciendo, nació también este proyecto.
Y luego llegó Nicolás, mi primer hijo.
Rompí fuente a las 35 semanas. Nació pesando apenas 2 kilos. Era tan pequeñito… pero al mismo tiempo tan fuerte. Tan aferrado a la vida. Luchó como nunca he visto luchar a nadie. Cada día en cuidados intensivos fue una lección profunda para mí. Mirarlo me enseñaba, sin palabras, lo que significa resistir. Lo que significa no rendirse.
Mi hijo me dio una lección de vida que nunca voy a olvidar.
En medio del miedo, del cansancio, de la incertidumbre y de todo lo que habíamos atravesado, él me mostró una fuerza que me dejó marcada para siempre. Me enseñó que aun en los comienzos más frágiles, también puede haber una fuerza inmensa.
Y aunque yo no lo sabía entonces, esa no sería la única prueba que la vida me tenía preparada.
Hay personas que llegan a nuestra vida a enseñarnos cosas enormes desde el primer día. Nicolás fue, y sigue siendo, una de mis mayores lecciones de vida. 🌸

