A unos meses del nacimiento de mi segundo hijo, fui diagnosticada con una enfermedad crónica autoinmune: Artritis Reumatoide.

La noticia fue devastadora y muy difícil de aceptar. Soy una persona activa, joven, con buenos hábitos, de peso normal y sin antecedentes familiares. Nunca imaginé recibir un diagnóstico así. Recuerdo que al principio me quedé en estado de shock, y a medida que pasaban los días, todo se sentía aún peor.

Lo más duro fue que llegó en el peor momento.

Yo solo quería que desapareciera ese dolor que me rompía el cuerpo cada 24 horas. Pasé meses entre médicos y especialistas antes de llegar al diagnóstico final. Mientras tanto, en casa me esperaban Nico, de apenas un año y medio, y Dani, de solo tres meses. Vivía el dolor físico, el agotamiento emocional y al mismo tiempo la demanda inmensa de la maternidad.

Me preguntaba una y otra vez cómo iba a salir adelante. Cómo iba a sobrevivir con tanto dolor. Todo me parecía injusto. Todo parecía un mal sueño del que quería despertar cuanto antes.

La mayoría de los médicos sugerían iniciar tratamientos fuertes, muchos de ellos con efectos secundarios importantes. Y llegó un punto crítico en el que la decisión estaba en mis manos. Pero tomar esa decisión significaba también renunciar a una parte muy importante de mi plan materno: la lactancia.

Tuve que cortar abruptamente algo que para mí nunca había estado en duda. Nunca estuvo en mis planes renunciar a eso. Tampoco estaba en mis planes imaginar una vida sometida a medicamentos por tiempo indefinido. Fue una de las decisiones más dolorosas de ese momento, no solo por lo físico, sino por todo lo que significó emocionalmente.

La AR no solo me trajo dolor en el cuerpo. También me enfrentó con una nueva versión de mí misma, una versión más frágil, más asustada, más vulnerable. Y al mismo tiempo, sin que yo lo supiera, también me estaba obligando a desarrollar una fortaleza nueva.

Hay diagnósticos que no solo afectan el cuerpo. También obligan a rehacer la forma en que una se mira, se cuida y se sostiene. Así empezó para mí este nuevo capítulo. 🌸